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Mi amigo tiene cáncer. ¿Cómo lo puedo ayudar?

A tu amigo le diagnosticaron cáncer, pero tú eres el que está asustado: ¿Qué puedo hacer? ¿Cómo debo comportarme? ¿Está bien que hable sobre ello? ¿Qué es "normal" ahora?

Es difícil saber cómo responder cuando alguien a quien amas (o una persona de tu edad) recibe un diagnóstico de cáncer. Tal vez te provoque miedo o confusión y quizás te haga pensar mucho en la vida y la muerte. Es probable que incluso sientas la tentación de alejarte de tu amistad para poder evitar los sentimientos incómodos que te provoca. Pero tu amigo te necesita más que nunca. Por lo tanto, ¿qué deberías hacer?

Es normal tener sentimientos complejos; no intentes negarlos. Intenta pensar un poco sobre lo que sientes. Seguramente esperes sentir tristeza, por supuesto, y miedo o incluso enojo. Pero también es natural sentir algunas emociones sorprendentes, como decepción o vergüenza.

Obviamente, no quieres ser una carga para tu amigo con tus sentimientos. Pero tú también necesitas apoyo y contención. Por eso, intenta encontrar a una persona a quien puedas recurrir, como uno de tus padres o un consejero escolar. Una vez que encuentres una manera de enfrentar tus propios sentimientos, será más fácil no dejar que tus emociones o tus miedos se interpongan en tu deseo de ser un buen amigo.

He aquí algunas formas en las que puedes ayudar a tu amigo.

Prepárate

Probablemente sepas que tu amigo puede perder el cabello como consecuencia del tratamiento del cáncer. Pero es posible que también notes algunos cambios físicos y emocionales en tu amigo. Entre las cosas que podrían ocurrir se encuentran las siguientes:

Vómitos y náuseas. Intenta no ofenderte si las deliciosas galletas de chocolate que horneaste con tanto amor quedan intactas en el plato. Tu amigo tal vez no tenga ganas de comer; ni en su casa ni afuera. De hecho, es posible que una persona con cáncer no tenga deseos de salir si está preocupada por la posibilidad de vomitar en público. Quizás puedas tranquilizar a tu amigo diciéndole que sabes que esa es una posibilidad y que te das cuenta de que se trata de un efecto secundario del tratamiento del cáncer.

Debilidad, cansancio y falta de resistencia. Los tratamientos del cáncer pueden hacer que las cosas más pequeñas parezcan una lucha (por ejemplo, subir escaleras o cargar los libros de la escuela). Tal vez tu amigo se sienta repentinamente muy cansado como para hablar por teléfono o no pueda caminar por el centro comercial. Pero permítele a tu amigo hacer las cosas a su propio ritmo. No asumas automáticamente que las personas con cáncer no querrán salir o que deben quedarse en su casa. Permite que tu amigo decida lo que quiere hacer, pero sé comprensivo si el esfuerzo resulta ser excesivo.

Vergüenza. Es posible que tu amigo esté incluso más cohibido por tener cáncer porque no puede hacer lo que otras personas hacen o verse como se ven los demás.

Pero tu amigo no es el único que puede sentirse incómodo. Debes estar preparado para tus propios sentimientos: algunas personas se sienten incómodas si los ven con un amigo que no tiene cabello o se ve físicamente diferente. A veces, todos nos sentimos temporalmente avergonzados; ¿quién no se ha sentido incómodo por algo que un amigo llevaba puesto? La buena noticia es que lo superamos.

Dificultad para mantenerse al día con el trabajo escolar. Quizás tu amigo se esté atrasando en el centro de estudios. Los tratamientos del cáncer pueden insumir mucha energía y los adolescentes que hacen quimioterapia o radiación tal vez tengan problemas académicos. Las personas también pueden sentirse desconectadas y dejadas de lado cuando faltan mucho al centro de estudios.

Contención emocional

¿Qué puedes hacer para ayudar a tu amigo? He aquí algunas ideas.

Está presente. Esto es obvio, pero también es sumamente importante. Con frecuencia, los adolescentes con cáncer se sienten solos y aislados, especialmente si están en el hospital o alejados del centro escolar por largos períodos de tiempo. Visítalo con tanta frecuencia como te sea posible. Enfrenta la necesidad de mantenerte alejado porque te sientes incómodo o porque desearías que nada de esto estuviera ocurriendo. Aunque no estés seguro de qué decirle a tu amigo, simplemente estar con él para demostrarle tu apoyo significará mucho. Si la distancia o tus horarios te impiden estar en persona, mantente en contacto enviándole notas, tarjetas, correos electrónicos o mensajes de texto o hablando por teléfono.

También puedes ofrecerte para llevar a otros amigos al hospital o configurar una lista de correo electrónico u otro grupo en una red social para que tu amigo pueda mantenerse conectado.

Habla sobre el tema... y escucha. A los amigos que están pasando un mal momento les gusta hablar sobre el tema. Escucha, haz preguntas y haz una investigación básica para conocer un poco más sobre el tipo de cáncer y lo que tu amigo está sintiendo. No tengas miedo de hacer preguntas sobre la familia de tu amigo, los médicos y otros pacientes con cáncer.

Ten paciencia. Es comprensible que las personas con cáncer con frecuencia estén tristes, ansiosas y con miedo. Además de todo esto, algunos tratamientos tienen efectos secundarios como cansancio y cambios de humor. Si visitas a tu amigo y este se muestra distante, enojado o no está entusiasmado, intenta no tomártelo como algo personal. No desistas; a tu amigo le están pasando muchas cosas. Vuelve al día siguiente y probablemente todo estará mejor.

Sé realista pero mantén el optimismo. Puede ayudar hablar sobre el futuro y hacer planes de manera realista y compasiva. No ignores los miedos de tu amigo y su preocupación por la muerte, pero intenta ofrecer ejemplos específicos y realistas de otras personas que sobrevivieron a este tipo de cáncer. Pueden ser ejemplos de personas famosas o personas que tú conozcas. (¿No se te ocurre ningún ejemplo? ¡Haz una búsqueda en Internet!).

Apoyo práctico

Siempre es lindo decir: "Si puedo hacer algo para ayudarte...". Pero las familias de los adolescentes con cáncer suelen decir que cuanto más específico sea el ofrecimiento, mejor.

He aquí algunas cosas que puedes ofrecer:

Ser la persona de contacto. Ayuda a la familia de tu amigo a perder menos tiempo contándoles a otros por teléfono o por correo electrónico cómo están las cosas. Ofrécete a reenviar mensajes a los amigos, maestros y otras personas de forma periódica. Asegúrate de contar con los teléfonos y las direcciones de correo electrónico que necesites y crea una lista para poder enviar un mensaje de texto o un correo electrónico a todas las personas al mismo tiempo cuando haya que informar algo.

Vuélvete un poco loco. No temas pasar por tonto. El humor puede ser una excelente distracción. Considera visitar a tu amigo con algunos libros de chistes, juegos divertidos, serpentina en aerosol, comedias, juguetes entretenidos; cualquier cosa que creas que a tu amigo le gustará. Si tu amigo está con poca energía, algo frecuente durante el tratamiento, recurre a la diversión y las bromas.

Prepara un kit de cuidados básicos. Habla con los padres de tu amigo sobre los alimentos que tu amigo puede comer y cuáles no, y cuáles son sus favoritos en este momento (cuando las personas están enfermas, sus gustos pueden cambiar). O junta cosas que sean divertidas y distraigan a tu amigo y que pueda hacer sin compañía; tal vez puedan ser novelas de lectura fácil o juegos como el Sudoku. Envuelve el kit y llévalo al hospital o a la casa de tu amigo.

Acompaña a los hermanos. Si tu amigo tiene hermanos, pasa tiempo con ellos. Probablemente sientan muchas de las cosas que tú sientes, por eso tal vez puedan ayudarse unos a otros en este tiempo.

Ayuda con la tarea escolar. Ofrécele a tu amigo ayuda con los deberes; puede ser desde pasarle las tareas hasta ayudarlo o trabajar juntos si es necesario. Hasta algo tan sencillo como tomar apuntes completos (o pedirle a alguien que lo haga si tu amigo no está en tu clase) puede ser de gran ayuda.

Crea un blog. Pídeles a tus amigos y familiares que contribuyan para crear un blog (o una libreta que se pueda ver sin conexión) con preguntas de conocimientos generales, historias y citas graciosas o significativas de tu amistad. Ten cuidado de que no dé la sensación de que "esos fueron los últimos buenos momentos" sino que sea un recordatorio entretenido de cuánto significa tu amigo para todos y lo ansioso que estás de que se recupere para continuar creando recuerdos. Puedes agregarle fotografías y hacer que parezca una revista de celebridades sobre tu amigo. Regálaselo a tu amigo para que pueda leerlo cuando se sienta desanimado.

Cuida de ti mismo. El cáncer de tu amigo también te afectará a ti; por eso, intenta estar atento a tus propias necesidades emocionales. Considera llevar un diario y hablar con un adulto de confianza sobre el efecto que esto tiene sobre ti.

En resumidas cuentas: lo más importante es que estés disponible para tu amigo de la manera que se sienta natural.