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Hábito de morder

Revisado por: Shana L. Boyle, PhD
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Los niños pequeños hacen las cosas más adorables: dar abrazos inesperados, reírse a carcajadas y acurrucarse junto a uno cuando están cansados.

Pero como cualquier padre de un niño pequeño sabrá, también son capaces de hacer cosas no tan agradables, como patear, gritar o morder.

Morder es un hábito bastante común en los niños de esta edad, pero a veces puede ser bastante frustrante y difícil de manejar. Existen maneras de llegar al fondo del hábito de morder de su hijo pequeño. Aquí encontrará la forma de ayudar a erradicar este tipo de comportamiento.

¿Por qué muerden los niños pequeños?

Las mordidas son muy comunes en la primera infancia. Los bebés y los niños pequeños muerden por una variedad de motivos, como la salida de los dientes o el deseo de explorar un juguete o un objeto con la boca. A medida que comienzan a comprender la relación entre la causa y el efecto, también pueden llegar a morder a una persona para ver si logran obtener una reacción.

Para los niños pequeños, las mordidas también son una forma de llamar la atención o de expresar cómo se sienten. La frustración, la ira y el miedo son emociones fuertes y los niños pequeños carecen de las habilidades lingüísticas para comunicar cómo se sienten. Pueden morder como una forma de decir "¡Préstame atención!" o "¡No me gusta eso!" Los niños pequeños también pueden aprender que morder puede usarse como una herramienta para acceder a un objeto deseado.

Las mordidas son levemente más comunes en los varones y suelen ocurrir con más frecuencia cuando tienen entre uno y dos años de edad. A medida que mejora el dominio del lenguaje, las mordidas suelen aminorar.

¿Qué puede ayudar a los niños a dejar de morder?

Los padres no deben permitir en absoluto que los niños muerdan en la casa, en la guardería ni en cualquier otro lugar. Si el niño muerde, asegúrese de tratar el asunto de inmediato.

La próxima vez que su hijo muerda, pruebe los siguientes pasos:

  • Primer paso: Mantenga la calma y muéstrese firme. Enfrente al niño diciéndole firmemente "¡No se muerde!" o "¡Si muerdes, lastimas!". Asegúrese de usar una frase simple y sencilla para que el niño la comprenda. Deje en claro que morder está mal, pero evite darle explicaciones extensas hasta que su hijo sea lo bastante mayor como para comprender. Mantener la mayor calma posible lo ayudará a resolver la situación con más rapidez.
  • Segundo paso: Consuele a la víctima. Dirija su atención a la persona que recibió la mordida, en especial si se trata de otro niño. Si hay una lesión, limpie la zona con agua y jabón. Busque ayuda médica si la mordida es profunda o si hay sangrado.
  • Tercer paso: Consuele al niño que mordió, si es necesario. Con frecuencia, los niños pequeños no se dan cuenta de que las mordidas lastiman. No hay problema en consolar a un niño que tal vez se sienta acongojado por haber lastimado a alguien. Un niño mayor puede aprender de la situación si se le permite consolar o disculparse al niño que mordió. Pero si el niño que muerde está usando el comportamiento para llamar la atención, no querrá reforzar este comportamiento dándole consuelo y atención.
  • Cuarto paso: Ofrezca alternativas. Cuando todo se haya calmado, sugiera alternativas a las mordidas, como usar las palabras "no", "basta" y "eso es mío" cuando el niño quiera comunicarse con otros. Por ejemplo, muéstrele a su hijo cómo acercarse a un compañero, extender la mano y luego decir "por favor" para pedir algo.
  • Quinto paso: Redireccione. A esta edad, distraer a los niños logra maravillas. Si el nivel de emociones y de energía está muy elevado o si el niño está aburrido, ayúdelo a poner su atención en una actividad más positiva, como bailar al son de la música, pintar o jugar a un juego.

En general, no es necesario aplicar medidas de disciplina ya que la mayoría de los niños no se dan cuenta de que morder lastima. Nunca golpee ni muerda a un niño que ha mordido, ya que esto le enseña al niño que este comportamiento está bien.

Si prueba estos pasos y el comportamiento no se detiene,  la "pausa obligada" (o tiempo fuera) puede ayudar. Los niños mayores pueden cumplir con esta "pausa obligada" en un área designada (una silla de cocina o una escalera) para calmarse. Por lo general, 1 minuto por cada año de edad es una buena guía para el "tiempo fuera". Es posible que deba supervisar a su niño pequeño mientras cumple con este "tiempo fuera", pero asegúrese de no prestarle atención. Su hijo debe haberse calmado antes de terminar su "tiempo fuera".

Para mantener a su pequeño en el camino correcto:

  • Sea congruente. Haga cumplir la regla de "No morder" en todo momento.
  • Use refuerzos positivos. En lugar de premiar las acciones negativas con su atención, tómese el trabajo de elogiar a su hijo cuando se porte bien. Puede decir algo como "Me gusta cómo usaste tus palabras" o "Me gusta la manera en la que estás jugando" para alentar las conductas que no sean las de morder.
  • Planifique las cosas con tiempo de antelación. Los niños pequeños probablemente se sientan más cómodos y no sientan necesidad de morder si saben qué esperar en situaciones nuevas o con mucha energía. Si el niño muerde en la guardería, podría considerar poner a su hijo en un entorno que sea más tranquilo y más pequeño.
  • Busque alternativas. A medida que su hijo desarrolle las habilidades del lenguaje, puede ayudarlo a encontrar mejores maneras de expresar las emociones que lo frustran. Por ejemplo, pedirles a los niños que "usen las palabras" cuando se sientan frustrados o molestos puede ayudar a calmarlos. Si necesita ayuda, un médico, psicólogo o especialista en conducta puede conversar con usted sobre maneras de enseñarle a su hijo a enfrentar las emociones fuertes y expresar sus sentimientos de manera saludable.

¿Cuándo debería llamar al médico?

Morder es común en bebés y niños pequeños, pero este hábito debe eliminarse cuando los niños tienen alrededor de 3 o 4 años. Si el hábito continúa después de esa edad, es excesivo, parece estar empeorando en lugar de mejorar o sucede con otros comportamientos molestos, hable con el médico de su hijo. Juntos pueden encontrar sus causas y las maneras de tratarlo.

Revisado por: Shana L. Boyle, PhD
Fecha de revisión: junio de 2022