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(Exercise-Induced Asthma)

Hasta un 90% de los niños asmáticos presentan síntomas cuando hacen ejercicio. Es lógico que el humo de un cigarrillo y el polen desencadenen síntomas de asma pero, ¿por qué el ejercicio?

Se cree que la principal causa de asma inducida por el ejercicio, o AIE, es el aire frío y seco que penetra en los pulmones al hacer ejercicio. Cuando su hijo hace ejercicio o juega intensamente, tiende a respirar superficial y rápidamente por la boca. Eso hace que el aire que penetra en los pulmones pierda el efecto de calentamiento y humidificacion del aire cuando se respira más despacio y por la nariz.

Si su hijo padece asma inducida por el ejercicio, sus pulmones son demasiado sensibles a los cambios bruscos de temperatura y humedad. Las vías respiratorias se irritan, lo que desencadena síntomas asmáticos. Las diferencias en el grado de sensibilidad indican que la gravedad de los síntomas varía según la persona.

¿Cuáles son los síntomas?

Algunos de los síntomas del asma inducida por el ejercicio son: resuellos, tensión o dolor en el pecho, ataques de tos y, en algunos casos, falta prolongada de aliento. Unos síntomas son más evidentes que otros, lo que significa que a veces este tipo de asma no se diagnostica.

Un niño puede tener asma inducida por el ejercicio si:

  • se queda sin aliento o se cansa fácilmente durante o después del ejercicio;
  • tose cuando entra a un lugar después de haber jugado fuera;
  • no puede correr unos cuantos minutos sin pararse.

Los niños con asma inducida por el ejercicio suelen comenzar a experimentar los síntomas entre 5 y 10 minutos después de empezar el ejercicio. Los síntomas suelen alcanzar su punto álgido entre 5 y 10 minutos después de acabar la actividad, y pueden tardar una hora o más en calmarse. Algunas personas con asma inducida por el ejercicio presentan síntomas incluso varias horas después de haber concluido el ejercicio. Aunque los síntomas suelen aparecer cuando el niño está en movimiento, a veces aparecen únicamente después de haber terminado la actividad.

Por supuesto, existe una diferencia entre una persona con asma inducida por el ejercicio y otra que no está en forma y a la que simplemente le falta el aliento. Una persona que no está en forma puede recuperar el aliento en cuestión de minutos; mientras que una persona con asma inducida por el ejercicio tarda mucho más en recuperarse. Y las temperaturas extremas, sobre todo el frío, pueden empeorar más el asma inducida por el ejercicio.

¿Cómo se diagnostica?

Si el médico de su hijo sospecha que su hijo padece este tipo de asma, puede que le haga muchas preguntas sobre los antecedentes asmáticos y alérgicos de la familia, sobre los síntomas que presenta su hijo y sobre lo que ha desencadenado dichos síntomas anteriormente.

Después de que el médico tome nota de los antecedentes y lleve a cabo un examen físico, puede que pida a su hijo que realice una prueba de respiración tras hacer ejercicio. Esto puede llevarse a cabo en una cinta rodante en la consulta, después de que su hijo haya corrido fuera entre 6 y 8 minutos o después de participar en cualesquiera de las actividades que desencadenaron las crisis anteriormente.

¿Cómo se trata?

Si su hijo tiene asma inducida por el ejercicio, puede que el médico recomiende un tratamiento previo, que significa tomar la medicación antes de hacer ejercicio o de realizar actividades extenuantes. Esta medicación suele ser la misma medicación de acción rápida a corto plazo que se utiliza durante las crisis asmáticas, conocida como medicación de rescate, aunque en este caso tiene una función preventiva. Al tomar esta medicación antes de hacer ejercicio, puede prevenirse el estrechamiento de las vías respiratorias que provoca el ejercicio.

Si este tratamiento previo no logra controlar los síntomas, puede que el médico le recomiende utilizar la medicación de control, que con el tiempo suele tomarse para reducir la inflamación de las vías respiratorias.

Si, a pesar de la medicación, su hijo sigue teniendo problemas al respirar cuando hace ejercicio, acuda al médico del niño. Es posible que sea necesario ajustar la dosis de la medicación para controlar mejor la enfermedad. Asimismo, informe al médico de cualquier cambio que se produzca en el problema respiratorio de su hijo.

Actividades aconsejables para niños con asma inducida por ejercicio

Hacer ejercicio es bueno para todo el mundo, incluso para niños con asma inducida por el ejercicio. Trate de fomentar que su hijo sea una persona activa, y que al mismo tiempo mantenga su asma bajo control siguiendo las instrucciones del médico.

Además de mantener el estad físico y un peso saludable, el ejercicio puede mejorar la función pulmonar al fortalecer los músculos respiratorios de la caja torácica que intervienen en la respiración. Pregunte al médico sobre el ejercicio y qué tipo de precauciones debe tomar su hijo.

Por supuesto, algunos deportes ocasionan menos problemas a los niños con asma inducida por ejercicio:

  • caminar
  • trotar
  • escalar
  • golf
  • béisbol
  • fútbol americano
  • gimnasia
  • atletismo distancias cortas

Los deportes de resistencia, como las carreras y el ciclismo de fondo, y aquéllos que requieren un rendimiento energético continuado, como el fútbol y el baloncesto, pueden suponer un mayor reto para los niños con asma inducida por el ejercicio. Sobre todo si se practican deportes de resistencia en un ambiente frío, como el esquí de fondo o el hockey sobre hielo.

Pero eso no significa que su hijo no pueda participar en esos deportes si realmente le gustan. De hecho, muchos atletas asmáticos han comprobado que con entrenamiento y medicación adecuados pueden participar en cualquier deporte que elijan.

Consejos para niños con asma inducida por ejercicio

En general, los niños con este tipo de asma puede hacer todo lo que hacen sus compañeros. Pero asegúrese de seguir las instrucciones del médico. He aquí lo que se suele recomendar:

  • Precalentamiento antes de hacer ejercicio para prevenir tensión en el pecho. (Algunos ejercicios de precalentamiento son andar entre 5 y 10 minutos o realizar otra actividad ligera, además de ejercicios de estiramiento y flexibilidad).
  • Tomar la 'medicación de rescate' poco antes de hacer el ejercicio.
  • Respirar por la nariz mientras se hace ejercicio.
  • Realizar pausas al hacer ejercicio y tomar la medicación de rescate según la prescripción médica cuando comiencen los síntomas.
  • Atemperarse después de hacer ejercicio para disminuir el cambio brusco de la temperatura del aire en los pulmones.

Además, si su hijo está experimentando síntomas antes del ejercicio, no debería empezar a hacer ejercicio hasta que dichos síntomas se aplaquen.

También es aconsejable que evite hacer ejercicio al aire libre cuando hace frío. Si su hijo juega fuera cuando hace frío, debería llevar una máscara de esquí o una bufanda que le cubra la boca y la nariz.

Si la contaminación del aire o el polen desencadenan síntomas asmáticos en su hijo, debería hacer ejercicio en espacios cerrados si la calidad del aire no es buena o los recuentos de polen son altos. Y debería evitar ejercicio si tiene una infección en las vías respiratorias superiores.

Usted puede ayudar a su hijo si asegura de que tome todos los medicamentos recetados por el médico, incluso los días en que se sienta bien. Saltear la medicación de control puede empeorar los síntomas, y olvidar tomar la medicación de rescate antes de hacer ejercicio puede dar lugar a graves crisis asmáticas, que e incluso pueden terminen en la sala de urgencia.

Asegúrese de que su hijo siempre tenga acceso a la medicación de rescate. Asimismo, tenga provisiones adicionales a mano y verifique que lleve su hijo el inhalador que no esté vacío.

Revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD
Fecha de revisión: junio de 2007





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Nota: Toda la información incluida en este material tiene propósitos educacionales solamente. Si necesita servicios para diagnóstico o tratamiento, tenga a bien consultar con su medico de cabecera.

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