
(Frostbite)
Las congelaciones son, como sugiere su nombre, partes de tejido corporal literalmente congeladas. Generalmente afectan solo a la piel, pero pueden ser más profundas, y deben tratarse con cuidado para impedir lesiones o pérdidas permanentes de tejido corporal. Los niños corren mayor riesgo de padecer congelaciones que los adultos, tanto porque pierden calor más deprisa que los adultos como porque suelen ser más reticentes a abandonar la diversión invernal para protegerse del frío en un interior y calentarse. Usted puede contribuir a evitar que su hijo padezca congelaciones cuando hace frío abrigándole con múltiples capas de ropa, asegurándose de que se protege del frío entrando en un refugio a intervalos regulares y detectando las señales inicialesio de congelación. En su inicio la congelación afecta a las capas más externas o superficiales de la piel y son la primera señal de aviso de que se puede desarrollar una congelación propiamente dicha.
Los signos de congelación generalmente afectan a las partes del cuerpo más expuestas al frío, como los pómulos, la nariz, las orejas y los dedos de manos y pies, y se caracterizan por que el área afectada se pone blanca y pierde la sensibilidad, como si estuviera dormida o anestesiada. Los signos de congelación se pueden tratar en casa.
Qué hacer:
- Lleve inmediatamente a su hijo adentro.
- Quítele todas las piezas de ropa que estén húmedas o mojadas. La ropa húmeda o mojada quita calor al cuerpo.
- Sumerja las partes del cuerpo afectadas en agua tibia (no caliente) hasta que recuperen la sensibilidad.
- No permita que su hijo controle la temperatura del agua durante el proceso. Una mano insensible no nota el calor y podría sufrir graves quemaduras al sumergirse en agua demasiado caliente.
Las congelaciones se caracterizan por que la piel adquiere una tonalidad blanca y cérea y, aparte de insensible, está dura al tacto. Requieren tratamiento médico de urgencia.
Qué hacer:
- Vista a su hijo con ropas secas y luego llévelo al servicio Urgencias del hospital más cercano. Si la congelación afecta a los pies, llévelo en brazos.
- Si no puede llevarlo inmediatamente a un hospital o debe esperar la llegada de una ambulancia, déle una bebida caliente e inicie el tratamiento de primeros auxilios:
- Sumerja las áreas congeladas en agua tibia (entre 37 y 38º C) o aplíquele compresas calientes durante 30 minutos. Si no dispone de agua caliente, envuélvalo con cuidado en mantas secas, a ser posible, previamente calentadas.
- No utilice el calor directo, como el fuego o una manta eléctrica.
- No descongele el área afectada si existe riesgo de recongelación, lo que podría provocarle graves lesiones tisulares.
- No frote la piel congelada ni restriegue nieve contra ella.
- El proceso de calentamiento y descongelación puede ir acompañado de una sensación de quemazón. Es posible que salgan ampollas en la piel o que la parte afectada se inflame y adquiera una tonalidad roja, azul o amoratada. Cuando la piel recupera tanto su color original como la sensibilidad, significa que el área se ha descongelado adecuadamente.
- Aplique una gasa o venda estéril sobre el área, colocándola entre los dedos de las manos o los pies si estos están afectados. Intente no reventar ninguna ampolla.
- Envuelva las áreas que se hayan descongelado para prevenir la recongelación, e indíquele a su hijo que mantenga las partes del cuerpo descongeladas todo lo quietas de que sea capaz.
Actualizado y revisado por: Barbara Homeier, MD
Fecha de la revisión: enero de 2005